lunes, 15 de diciembre de 2014

Rudolph el reno: un cuento navideño.



La verdad es que  a menudo no nos damos cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, ya es otra vez Navidad. Otro año de nuestras vidas que se ha pasado como un suspiro.
Últimamente no es que tenga demasiado espíritu navideño, tampoco os voy a engañar, pero al final te dejas arrastrar un poco por la vorágine y la marea, sobre todo teniendo niños pequeños, como es mi caso.



La  verdad es que nosotros no somos mucho de villancicos, pero siempre hay alguno  de ellos que nos gustan más que los otros, uno es el de “La Marimorena” ,el del “Olentzero” y por  último siempre canturrean en casa las peques el de” Rudolph, el reno”. Este último creo que es más por la influencia del señor Disney  y sus dibujos más que por  cualquier otra cosa.




Según se dice el trineo de Papa  Noel, ese  que va cargado de regalos navideños, va tirado por nueve renos y uno de ellos se llama Rudolph, además es el que guía la manada debido a su peculiar nariz roja.
Sin embargo esto no ha sido siempre así porque Rudolph  desde chiquitín era un reno solitario, triste y sin amigos, porque había nacido con una peculiaridad, su naricilla era roja  y redondita como una guinda. Todos los demás renos se reían con él y hacían bromas muy desagradables  y peyorativas sobre su naricilla y su aspecto.
 



El pobrecillo se sentía muy avergonzado, y a cada instante se iba alejando un poco más de la gente y de sus compañeros. Su familia, al verle triste, sentían también esa tristeza y ese dolor.


Un día Rudolph decidido coger la puerta y abandonar su casa, su pueblo, a los demás renos y empezó a vagar en solitario por el mundo. Así día tras día hasta que llego la Navidad.

La víspera de Navidad Santa Claus empezó a preparar su trineo, y a colocar y alinear a sus 8 renos: Donner, Vixen, Blitzen, Cupid, Comet, Dasher, Dancer y Prancer. Entonces una espesa y tremenda niebla empezó a cubrirlo todo impidiendo que s saliesen a repartir los regalos navideños. Desorientado y asustado, Papá Noel se preguntaba cómo lograrían volar el trineo si no conseguían ver nada. ¿Cómo encontrarían las chimeneas?, ¿Dónde dejarían los regalos?






Entonces Santa a lo lejos diviso una luz brillante y roja, era la naricilla de Rudolph. Se dirigieron hacia ella y Santa personalmente le pidió  que guiase el trineo para llevarle a todas las casas del mundo. El reno maravillado no podía creérselo pero acepto de inmediato.






Y fue así como Papá Noel consiguió entregar todos los regalos en la noche de Navidad, gracias al esfuerzo y la colaboración del reno Rudolph. Sin su nariz roja, los niños estarían sin regalos hasta hoy. Rudolph se convirtió en el reno más querido y más admirado por todos.




 

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